Cuando creíamos que ya no había nada por inventar, aparece un japonés y nos cierra la boca. Vamos a llamarlo la hucha-tamagotchi, porque hace la función básica de recipiente para ahorrar dinero pero debe cuidarse al estilo Tamagotchi. Una hucha (japonesa, evidentemente) con una vida dentro. Un simpático hombrecillo virtual reside en la hucha y se mantiene gracias a nuestra desinteresada manutención.
Así que, cuanto más monedas le echemos, más 'prosperará' nuestro amigo (comprará un piso, se casará, creará una familia), y, en cambio, si le olvidamos, mendigará y morirá de hambre, todo visible gracias a una pequeña pantalla. Estamos de acuerdo, los japoneses están un poco locos, pero ésta no deja de ser una graciosa manera de enseñar a los niños las consecuencias de ahorrar o de dejar de hacerlo. ¡Ver para creer!
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