El futuro en la Champions League del Real Madrid está en entredicho. Y no precisamente por la entidad de sus rivales o por haber caído en el grupo de la muerte, sino por deméritos de los de Schuster. Los blancos cayeron ayer ante el Werder Bremen por 3 goles a 2 en un partido de ida y vuelta que dejó al descubierto las carencias defensivas del Madrid. Pésimo partido de la zaga blanca, que tiene un mal endémico si miramos de medio campo hacia atrás.
El Werder se adelantó con un gol tempranero de Rosenberg. Robinho, en estado de gracia, puso el empate con un precioso disparo. A partir de ahí, descontrol en el juego. El Werder se dio cuenta del desbarajuste del equipo español en defensa y lo aprovechó marcando el 2-1 antes del descanso y el tercero mediada la segunda parte. Y eso que los alemanes no tenían alma, ya que jugaban sin Diego ni Frings. Van Nistelrooy puso el 3-2 en un marcador que ya no se movió. El Madrid debe sumar, al menos, un punto contra la Lazio en el Bernabéu para seguir vivo en Europa. Mal asunto esto de dejar la faena para la última jornada...
La jornada de Champions fue nefasta para los equipos españoles. Del Valencia poco que decir. Empató a cero en casa ante el Schalke y ya no depende de sí mismo ni para clasificarse para la UEFA. Koeman tiene mucho trabajo, empezando por cuestionar la labor de Albelda, que fue expulsado a la media hora de juego. Mestalla echa humo.