El Barça cerró su peor año de la manera más dolorosa posible para sus aficionados: perdiendo en el Camp Nou ante el Madrid. El 2007 no ha sido el peor año de la historia culé, pero sí el peor de los posibles. El Barça inició el año en el cielo, volando por encima de Europa y a una distancia insultante del resto de equipos del continente. No han pasado 12 meses y el equipo se ha perdido en su propia nube, acomodado por una brisa sedante, autocomplacido por una falsa superioridad. Batacazo.
¿Quién pagará los platos rotos de este nefasto año? Seguramente Ronaldinho, que es una sombra de aquel jugador que levantó a medio Bernabéu de sus asientos. No es que Ronnie sea el único culpable del letargo azulgrana, pero su presencia condiciona al resto del equipo. En el escenario perfecto, el Camp Nou, y ante el rival perfecto, el Real Madrid, Rijkaard le entregó un mapa y una llave que conducían al éxito, pero Ronaldinho no supo aprovecharlo. Evidenciando una forma física impropia de su categoría, el brasileño volvió a decepcionar.
Rijkaard apostó por Ronnie sabiendo que el partido ante el Madrid podría determinar el futuro del equipo. El holandés apostó por nombres, dejando a los hombres más en forma en el banquillo. Ya no hay excusas. Nadie cuestionará a Rijkaard si sienta a Ronnie, a Deco o a Eto'o, inéditos en el clásico, porque en su lugar entrarán jugadores que se dejan la piel en el campo y no deambulan con su aura de estrellas consumiéndose lentamente. Bojan y Giovanni ganarán fuerza en la segunda parte de la Liga. También Iniesta, el mejor jugador del Barça en 2007 y al que dan ganas de pedirle perdón después de cada partido.
Rijkaard tampoco apostó por dar entrada a Henry. El francés no se había recuperado al 100% de sus molestias en la espalda y su participación ante el Madrid habría supuesto subirle al carro de los fracasados. Titi se convertirá en un jugador esencial dentro de poco tiempo, si las lesiones lo respetan, porque Ronaldinho ha perdido la credibilidad y Eto'o se marchará a la Copa de África más de un mes. Junto a Bojan, con el que se entiende a la perfección, y Messi, el intocable, podrían formar el ataque blaugrana.
El centro del campo fue otro de los puntos negros ante el Madrid. Deco dio una lección magistral de cómo ceder tu parcela ante el rival o de cómo no conducir un contrataque. El portugués había llegado a su mejor nivel antes de la lesión, pero su regreso no ha sido como se esperaba. Además, por su categoría suele ser uno de los principales objetivos de las críticas. Una lástima, porque Deco puede aportar muchas cosas al equipo si se olvida de lo maravilloso que fue y se pone el mono de trabajo.
La defensa, con Touré por delante, parecía la línea más segura del Barça. Ante el Madrid el equipo sufrió en exceso, tal vez por la pésima forma física de Márquez o por el excesivo ímpetu de Milito. Puyol también fue desbordado en varias ocasiones por Robinho, sobre todo después de ver tarjeta amarilla, pero dejó claro que es el alma del Barça y que su presencia en el equipo titular, sencillamente, no se cuestiona. A raíz del clásico, Puyol podría volver al centro en sustitución de Márquez, dando entrada a un dudoso Zambrotta en la derecha. Edmilson podría haberse recuperado en el mejor momento para sus intereses personales.
Frank Rijkaard tiene mucho trabajo por delante y debería ponerse las pilas si confía en las posibilidades de su equipo. Nadie duda de que la plantilla del Barça es la mejor del mundo, pero el proceso de galactización es corrosivo y ya se ha cobrado varias víctimas. Es tiempo de hombres, no de nombres.
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