Ya habían avisado, los rossoneri llegaban a Yokohama repletos de retos que querían cumplir...y así fue. Con tres títulos mundiales, el Milán buscaba un cuarto para convertirse en el más laureado de la historia de la competición. Y lo consiguió y, además, por la puerta grande, goleando al que fuera su último verdugo en 2003.
Inzaghi, que compartió protagonismo con Kaká, inauguró el marcador en el minuto 21. Pero dos minutos después un cabezazo de Palacios igualaba la contienda. Con el 1 a 1 se llegó al descanso y tras los quince minutos de rigor, estampida milanista. En el 50, Nesta hacía subir el 2 a 1 y Kaká el 3 a 1 en el 61. Diez minutos después, Inzaghi goleaba de nuevo y sólo en el minuto 85 Boca recortaba distancias con un gol en propia puerta de Ambrosini.
Kaká recibió el premio al mejor jugador del torneo e Inzaghi entró en la historia junto a su equipo al convertise en el único jugador capaz de marcar en todas las competiciones tanto a nivel de clubes como de selecciones en las que ha participado El Milan es el mejor equipo del mundo. Y no es una opinión personal, es que el 2007 ha sido un año de color exclusivamente rossonero.
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